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viernes, mayo 15, 2026

Conclusiones de las XXXVª Jornadas de la Unidad Católica de España.

Pamplona, 9-10 de mayo 2026

1- El Padre Dallo fue un ejemplo de firmeza en la Fe y la Tradición de la Iglesia. Fue una víctima de la incomprensión, del desdén y la injusticia. Su homenaje  es el motivo central de estas Jornadas.

2- La necesaria defensa de la catolicidad de España tanto como nación, como del  Estado, es también un eje de estas Jornadas.

El modernismo y su antecesor el americanismo en lo religioso, y el liberalismo en su triple vertiente, filosófica, social y política, son cuestiones que debemos afrontar con firmeza.

3- De la figura del Padre Dallo, se debe resaltar no solamente su categoría humana, sino también la intelectual y la profesional. Ante todo y ante todos fue un Sacerdote de Ntro. Sr. Jesucristo.

4- Entre sus muchas obras apostólicas se deben señalar la fundación y  publicación del quincenal Siempre P’alante, las Jornadas anuales por la Unidad Católica de España y la dirección de la Unión Seglar de San Francisco Javier.

5- Tres fueron las notas esenciales que caracterizaron su empeño: A) la defensa del sacramento de la penitencia contra las gravísimas desviaciones en la diócesis de Pamplona-Tudela. B) promover la necesidad imperiosa de la confesión individual. C) Su reconocimiento del sacrificio martirial de la Iglesia en el período 1936-1939.

6- Debemos tener como referencia a tres figuras relevantes en la defensa del Reinado Social de Jesucristo y de la Unidad Católica de España:

El Padre José María Alba Cereceda S.J., dedicado a una intensa y provechosa vida apostólica, manteniéndose viva su obra.

El Padre José Ignacio Dallo Larequi, activo defensor de la fe católica y dedicado a la educación de la juventud, la dirección de la Unión Seglar y la dirección y publicación de la revista Siempre P’alante.

El Padre Jaime Piulachs Oliva S.J. también destacó por su defensa de las verdades de la fe, y por enaltecer la humildad de Ntro. Sr. Jesucristo, actitud que nos tiene que servir de guía.

7- El mencionado paralelismo en la vida y acción de estos tres apóstoles, no es solamente un reconocimiento de tres vidas ejemplares valientes y acostumbradas al servicio y el sufrimiento, sino que también sirve para tomar el pulso de la sociedad actual, teñida de errores y desviaciones, que desgraciada y particularmente han penetrado en el sector clerical.

8- En relación a esto último, tenemos el deber, mediante todos los medios posibles, de difundir la verdadera doctrina, confiando en la presencia permanente de Jesús en medio de las tribulaciones, como ocurrió a los discípulos de Emaús.

9- Las similitudes entre el Excmo. Don José Guerra Campos y el Ilmo. Don José Ignacio son patentes.

Para mayor claridad expositiva se distinguen dos grupos de órdenes, sean de orden menor y mayor:

1.- De orden menor:

a) El patronímico de ambos: José. San José es Patrono y faro de la Iglesia Católica universal, de la que ellos fueron buenos pastores.

b) Idéntica formación teológica y dos lumbreras en sus capacidades y realizaciones.

c) La concordancia en el cargo eclesiástico de canónigo

d) Que ambos se dedicaron a la docencia en el seminario y la juventud respectivamente.

2.- De orden mayor

a) Su objetivo principalísimo era la salvación de las almas

b) Su defensa doctrinal de la vigencia de la confesionalidad católica de España.

c) Poner en entredicho el abuso canónico de los consejos presbiterales.

d) La situación de postergación y menosprecio que ambos sufrieron por su firme oposición a las absoluciones colectivas sin causa grave y con las condiciones indicadas por la Iglesia.

Fdo.: Jesús Ortiz Ortín, secretario de la Junta Nacional por la reconquista de la Unidad Católica de España

Retrato al óleo por encargo realizado por Jesús Javier Aranguren (Pamplona). Actualmente colocado en la sede de la Unión Seglar de San Francisco Javier.

miércoles, mayo 13, 2026

Crónica de las XXXV Jornadas para la Rconquista de la Unidad Católica de España

Crónica de las XXXVª Jornadas  en homenaje al Rvdo. don José Ignacio Dallo Larequi

 


Han tenido lugar en Pamplona, en el Aula magna del edificio del Seminario, las XXXVª Jornadas para la reconquista de la Unidad Católica de España los días sábado 9 y domingo 10 de mayo de 2026. Los jornadistas fuimos llegando, convocados por la Junta para la reconquista de la Unidad Católica, de diversas partes de España, a saber de Madrid, Barcelona, Vascongadas, Valencia, Castellón, Gerona y la misma Navarra, contentos del reencuentro y con gozosas expectativas. Este año nos reunía el deseo de rendir un merecido homenaje a Don José Ignacio Dallo Larequi, que fue llamado a la Casa del Padre el pasado julio, y fue alma e impulsor de estas jornadas desde su inicio el año 1989, con motivo del 14 centenario del Tercer Concilio de Toledo, primera vez en la historia que España alcanzaba la unidad territorial, política, administrativa y religiosa en nuestra historia.

El sábado 9, tras la oración de la mañana dirigida por el Padre Miguel Cañamas, se procedió a la entrada solemne de la bandera española con el Sagrado Corazón y la de la Unión Seglar San Francisco Javier de Navarra, que ha llevado el mayor peso organizativo, y que han presidido todos nuestros actos. A continuación Don Jaime Serrano de Quintana, Presidente de la Junta para la reconquista de la unidad católica de España, hizo la presentación de las Jornadas, señalando que este año en que se cumple el centenario del inicio de la cristiada en México, es muy pertinente homenajear a un hombre que, participando de su mismo espíritu, supo navegar contra corriente cumpliendo su deber de defender hasta el final la Fe católica y la catolicidad de España contra sus principales enemigos, a saber el modernismo en el plano religiosos y el liberalismo en su triple vertiente: filosófica con el relativismo; social o cultural con el permisivismo a ultranza; y política con la mayoría como norma moral.

Seguidamente D. José Fermín Garralda Arizcun desarrolló la primera ponencia: Don José Ignacio Dallo, puntal de la Unidad Católica de España. El ponente hizo una semblanza de la vida y virtudes del Padre Dallo, difícil de resumir en pocas líneas porque tuvo muchos talentos y un amplísimo campo pastoral que sólo se explica que pudiera desarrollar porque era un hombre virtuoso, de sólida piedad y entrega generosa. Sacerdote de Cristo, enamorado de su Señor, su vocación sacerdotal la vivió plenamente como pastor de almas, docente, director y consiliario de la Unión Seglar de Navarra, co-fundador y alma de las Jornadas para la Reconquista de la Unidad Católica, director del quincenal Siempre P’Alante, y padre afectuoso de todo aquel que necesitara la atención de un sacerdote católico. Nos deja su recuerdo, cariño, ejemplo y el reto de continuar su obra, que era suya y debe ser nuestra porque es, simple y llanamente, la defensa de la Verdad, así, con mayúsculas.

La segunda ponencia estaba a cargo de D. Fernando Rivero, con el título Quédate con nosotros porque atardece. EL ponente no pudo venir por motivos de salud, y leyó su conferencia D. Jesús Mª Ortiz Frigola. En ella el ponente hizo breve semblanza de las vidas del Padre D. José Mª Alba, del Padre D. José Ignacio Dallo y también del Padre D. Jaime Piulachs, tres beneméritos sacerdotes de Cristo que, fieles a su vocación, viendo que las herejías e infidelidades en la Iglesia entran por los sacerdotes y obispos que se dejan corromper y arrastran al pueblo, intentaron contrarrestar los tiempos de confusión que les tocó vivir difundiendo la verdadera doctrina, la vida de Nuestro Señor Jesucristo y con propuestas de vida cristiana y piedad popular que preservaran la fe de los sencillos. Ellos fueron, directa o indirectamente, los creadores de las Jornadas que nos reúnen.

(Cartel "Día del Seminario" 1948. Un Sacerdote anciano: D. José Uribarri, un Seminarista: José Ignacio Dallo. Este último tenía 13 años. Es el sacerdote homenajeado en 2026. Busquemos en el homenaje al sacerdote. En la imagen de la derecha varias de las jornadistas del homenaje).

Tras las ponencias fuimos a comer en hermandad y armonía. Tras la comida, los más jóvenes y/o animosos fueron a hacer una rápida visita a los lugares donde el Padre más desarrolló su actividad: el crucero enfrente del Seminario donde fue fotografiado con un sacerdote anciano, don José Uríbarri, para el cartel "Día del Seminaro" (1948), su casa, su parroquia San Francisco Javier, el instituto Ximénez de Rada donde dio clases, el piso sede de la Unión Seglar, la residencia sacerdotal de El Buen Pastor… Volvimos a reunirnos y nos trasladamos en vehículo hasta el cementerio donde, en el panteón familiar, reposan sus restos junto a sus padres esperando la resurrección. Allí rezamos un responso y depositamos un ramo de flores.

De regreso en el seminario, fuimos a la capilla a seguir trabajando por la Unidad Católica de España de la manera más eficaz, porque como él nos recordaba a menudo, si el Señor no construye la casa, en vano se afanan los operarios. Así pues, rezamos el Santo Rosario dirigido por la hija menor de los Ortiz Frigola, luego el Padre Francisco Suárez expuso el Santísimo y tuvimos una hora Santa de adoración mientras los dos sacerdotes que estaban atendían confesiones. Antes de cenar el Padre celebró la Santa Misa, y en la homilía nos recordó muy acertadamente que la Doctrina de la Unidad católica, desarrollada por Pío XI en Quas Primas,  debe ser defendida sobre todo porque ES VERDADERA, no porque la religión católica sea mayoritaria en España (si es que sigue siéndolo)

Antes de acostarnos, cenamos muy a gusto en buena compañía y, quien quiso, tuvo su rato de amena e interesante tertulia en salón de la residencia.

El domingo, día 10, lo iniciamos, como el día anterior, con las oraciones de la mañana para, seguidamente, escuchar la tercera ponencia a cargo de D. Manuel Acosta, con el título Monseñor Guerra Campos y Don José Ignacio Dallo dos columnas de la defensa de la unidad católica de España. En esta ponencia nos expusieron muchas similitudes entre ambos sacerdotes, lógicas por tanto que los dos tuvieron una vida plenamente coherente con su fe y su sacerdocio. Se señalaron algunas menores, como que ambos tenían como patrón a San José, Patrono de la Iglesia Universal, tenían una inteligencia privilegiada y una muy sólida formación teológica y académica, a la par que una profunda humildad; los dos fueron canónigos y también profesores de reconocido prestigio. Pero más importante es que ambos trabajaron toda su vida por la salvación de las almas poniendo en ello todos sus talentos, ambos denunciaron todas las desviaciones de la doctrina tradicional, entre ellas las absoluciones colectivas o la deformación del consejo presbiteral, aunque ello les acarreara problemas o demérito. Y ambos defendieron hasta sus últimas consecuencias la doctrina de la unidad católica de España. En definitiva, ambos fueron santos.

Al finalizar la última conferencia la Voz de la Sala permitió que algunos de los asistentes expresaran su recuerdo emocionado de alguna cualidad del Padre Dallo, particularmente emotiva fue la de la Hna. Leticia, superiora de la Misioneras Rurales, que destacó la extrema caridad y atenciones materiales y sobre todo espirituales que el Padre tuvo con ellas en una época de dificultades que estuvieron en Pamplona.

Antes de terminar, el Sr. Jesús Ortiz leyó las conclusiones de las Jornadas, mientras D. Jaime Serrano las iba explicando. Acabado el acto fuimos a la capilla para escuchar la Santa Misa, ofrecida por los jornadistas difuntos. En el marco de la Santa Misa, el Presidente de la Junta renovó, en nombre de todos, el juramento de defensa de la Reconquista de la Unidad católica, juramento que sellamos besando la bandera de nuestra Patria.

Acabada la liturgia, D. Jaime Serrano proclamó clausuradas las XXXV Jornadas para la reconquista de la Unidad Católica, se hizo la salida solemne de banderas, se entonaron los himnos a la Virgen del Pilar y el de las Juventudes católicas de España, propio de Acción Católica, y  nos hicimos la foto oficial de este año junto a la imagen del Sgdo. Corazón de Jesús.

Acabamos con una comida de hermandad en cordialidad y alegría, con un brindis al homenajeado con buen cava, tras la cual cada uno regresó a su hogar, emplazándonos para el año que viene, si Dios quiere para concluir los trabajos que realicemos durante este año .

Mª Pilar Frigola (Gerona)

Homenaje a una vida de entrega. En memoria del Rvdo. D. José Ignacio Dallo Larequi

Testimonio


En memoria del Rvdo. D. José Ignacio Dallo Larequi

Homenaje a una vida de entrega. Pamplona 9 y 10-V-2026


Pamplona acogió los días 9 y 10 de mayo las XXXV Jornadas por la Reconquista de la Unidad Católica de España. La edición de este año tuvo como tema central el homenaje a la figura del sacerdote navarro don José Ignacio Dallo Larequi, en recuerdo y gratitud hacia quien fue director e impulsor de estos encuentros anuales desde su inicio en 1989, recorriendo sedes como Toledo, El Escorial y Zaragoza.

Nacido en Pamplona en 1935, dedicó casi siete décadas de su vida al sacerdocio tras ser ordenado en 1958. Su trayectoria combinó la labor pastoral con la académica y mediática: sirvió como canónigo en la catedral de Pamplona y fue miembro del consejo presbiteral. Premio Nacional de Literatura, ejerció como catedrático de dicha materia en el Instituto Ximénez de Rada de Pamplona entre 1968 y 1999.

En 1982 fundó y dirigió la revista Siempre p'alante, medio desde el cual promovió la Unidad Católica de España junto al doctor Alberto Ruiz de Galarreta. Fue un sacerdote "insobornable" y firme en sus convicciones tradicionales, lo que le generó tensiones con la jerarquía eclesiástica local; dificultades que afrontó con resignación cristiana hasta el final de sus días. Tras sufrir un ictus, su salud se deterioró, obligándole a trasladarse a la residencia sacerdotal El Buen Pastor de Pamplona.

Sus amigos, seguidores y colaboradores lo describen como un “ángel humano” y un “defensor de la fe” que dejó una huella profunda por su ejemplo y magisterio. El reverendo e ilustrísimo don José Ignacio Dallo Larequi falleció cristianamente a los 90 años de edad, el 9 de julio de 2025 en Pamplona. Su vida fue un testimonio de entrega absoluta a la Iglesia, la fe y la defensa de la Unidad Católica de España.

Una breve semblanza


E
l pastor que tiene clara su misión se compromete con ella y es fiel a su tarea: busca diariamente para sus ovejas el alimento necesario y el lugar adecuado para el reposo, manteniéndolas unidas. Esta imagen se hace realidad en Jesús de Nazaret, el Buen Pastor, y también en el venerable don José Ignacio Dallo, quien dio lo mejor de sí mismo para que el rebaño a él encomendado encontrara la Fuente de Agua Viva en el Corazón de Jesucristo Resucitado. Ejemplo de ello somos quienes hemos acudido a las Jornadas por la Reconquista de la Unidad Católica de España.

  Para don José Ignacio, la Eucaristía fue fuente y cumbre de su existencia, así como la prolongación de una vida espiritual profundamente vivida y sentida. Junto a ella, su vocación sacerdotal alcanzó el cenit en la defensa de la Unidad Católica de España, convencido de que este era el mayor tesoro que, como católicos españoles, debíamos defender.

  Este propósito lo entendió como una fuerza de transformación personal y social para la regeneración de la vida cristiana de España. Dicha misión se apoyó en el quincenal —y luego mensual— Siempre p’alante que, como herramienta de combate, fue un ejemplo claro del uso de los medios de comunicación para la evangelización. En esta labor se consumió física e intelectualmente para mayor gloria de Dios –que por Él fue– y por la salvación de las almas. Por ello, no se conformó con la piedad individual, sino que creyó firmemente que la fe en Cristo debía transformar la nación, viendo en la Unidad Católica de España no un anacronismo, sino una fuerza viva de salvación para cumplir con su sagrado ministerio y guiar a las almas hacia la Verdad como el buen pastor que no abandona a su rebaño ante las dificultades.

  Su vida fue un testimonio de entrega incondicional, donde el púlpito y la pluma se unieron para defender la tradición y la identidad espiritual de su tierra. Don José Ignacio afrontó las incomprensiones con la entereza de quien sabe que su lealtad primera es hacia Dios. Hoy, su legado perdura en el espíritu de estas Jornadas que, año tras año, siguen buscando esa unidad que él tanto anheló.

  Con todo mi respeto, cariño y gratitud,

  Pablo Gasco de la Rocha

* Desde estas líneas queremos dedicar nuestro profundo agradecimiento a don Pablo Gasco de la Rocha por dirigir el mensual “Siempre P’alante” en su segunda época durante 44 números, mientras vivía, ya muy delicado de salud, el que fue director don José Ignacio Dallo Larequi, haciéndolo durante 851 números. El último número de las épocas I y II fue el 23 de julio de 2025. Esta Unión Seglar, que edita dicha revista, decidió poner fin a su edición para respetar la voluntad de su fundador y director, no por falta de medios y equipo de trabajo. Por eso, se plantea editar otra revista próximamente. 


Rvdo. e Ilmo. Don José Ignacio Dallo Larequi

Unidad católica, imposible y artificial unidad liberal, unidad nacional-separatista y unidad musulmana

Ofrecemos un tema de investigación que analice: Una sociedad no puede subsistir sin unidad, ni España sin unidad en la que la hizo -la Unida...