Crónica de las XXXVª Jornadas en homenaje al Rvdo. don José Ignacio Dallo Larequi
Han tenido lugar en Pamplona, en el Aula magna del edificio del Seminario, las XXXVª Jornadas para la reconquista de la Unidad Católica de España los días sábado 9 y domingo 10 de mayo de 2026. Los jornadistas fuimos llegando, convocados por la Junta para la reconquista de la Unidad Católica, de diversas partes de España, a saber de Madrid, Barcelona, Vascongadas, Valencia, Castellón, Gerona y la misma Navarra, contentos del reencuentro y con gozosas expectativas. Este año nos reunía el deseo de rendir un merecido homenaje a Don José Ignacio Dallo Larequi, que fue llamado a la Casa del Padre el pasado julio, y fue alma e impulsor de estas jornadas desde su inicio el año 1989, con motivo del 14 centenario del Tercer Concilio de Toledo, primera vez en la historia que España alcanzaba la unidad territorial, política, administrativa y religiosa en nuestra historia.
El sábado 9, tras la oración de la mañana dirigida por el Padre Miguel Cañamas, se procedió a la entrada solemne de la bandera española con el Sagrado Corazón y la de la Unión Seglar San Francisco Javier de Navarra, que ha llevado el mayor peso organizativo, y que han presidido todos nuestros actos. A continuación Don Jaime Serrano de Quintana, Presidente de la Junta para la reconquista de la unidad católica de España, hizo la presentación de las Jornadas, señalando que este año en que se cumple el centenario del inicio de la cristiada en México, es muy pertinente homenajear a un hombre que, participando de su mismo espíritu, supo navegar contra corriente cumpliendo su deber de defender hasta el final la Fe católica y la catolicidad de España contra sus principales enemigos, a saber el modernismo en el plano religiosos y el liberalismo en su triple vertiente: filosófica con el relativismo; social o cultural con el permisivismo a ultranza; y política con la mayoría como norma moral.
Seguidamente D. José Fermín Garralda Arizcun desarrolló la primera ponencia: Don José Ignacio Dallo, puntal de la Unidad Católica de España. El ponente hizo una semblanza de la vida y virtudes del Padre Dallo, difícil de resumir en pocas líneas porque tuvo muchos talentos y un amplísimo campo pastoral que sólo se explica que pudiera desarrollar porque era un hombre virtuoso, de sólida piedad y entrega generosa. Sacerdote de Cristo, enamorado de su Señor, su vocación sacerdotal la vivió plenamente como pastor de almas, docente, director y consiliario de la Unión Seglar de Navarra, co-fundador y alma de las Jornadas para la Reconquista de la Unidad Católica, director del quincenal Siempre P’Alante, y padre afectuoso de todo aquel que necesitara la atención de un sacerdote católico. Nos deja su recuerdo, cariño, ejemplo y el reto de continuar su obra, que era suya y debe ser nuestra porque es, simple y llanamente, la defensa de la Verdad, así, con mayúsculas.
La
segunda ponencia estaba a cargo de D. Fernando Rivero, con el título Quédate
con nosotros porque atardece. EL ponente no pudo venir por motivos de
salud, y leyó su conferencia D. Jesús Mª Ortiz Frigola. En ella el ponente hizo
breve semblanza de las vidas del Padre D. José Mª Alba, del Padre D. José
Ignacio Dallo y también del Padre D. Jaime Piulachs, tres beneméritos
sacerdotes de Cristo que, fieles a su vocación, viendo que las herejías e infidelidades
en la Iglesia entran por los sacerdotes y obispos que se dejan corromper y
arrastran al pueblo, intentaron contrarrestar los tiempos de confusión que les
tocó vivir difundiendo la verdadera doctrina, la vida de Nuestro Señor Jesucristo
y con propuestas de vida cristiana y piedad popular que preservaran la fe de
los sencillos. Ellos fueron, directa o indirectamente, los creadores de las
Jornadas que nos reúnen.
(Cartel "Día del Seminario" 1948. Un Sacerdote anciano: D. José Uribarri, un Seminarista: José Ignacio Dallo. Este último tenía 13 años. Es el sacerdote homenajeado en 2026. Busquemos en el homenaje al sacerdote. En la imagen de la derecha varias de las jornadistas del homenaje).
Tras las ponencias fuimos a comer en hermandad y armonía. Tras la comida, los más jóvenes y/o animosos fueron a hacer una rápida visita a los lugares donde el Padre más desarrolló su actividad: el crucero enfrente del Seminario donde fue fotografiado con un sacerdote anciano, don José Uríbarri, para el cartel "Día del Seminaro" (1948), su casa, su parroquia San Francisco Javier, el instituto Ximénez de Rada donde dio clases, el piso sede de la Unión Seglar, la residencia sacerdotal de El Buen Pastor… Volvimos a reunirnos y nos trasladamos en vehículo hasta el cementerio donde, en el panteón familiar, reposan sus restos junto a sus padres esperando la resurrección. Allí rezamos un responso y depositamos un ramo de flores.
De
regreso en el seminario, fuimos a la capilla a seguir trabajando por la Unidad
Católica de España de la manera más eficaz, porque como él nos recordaba a
menudo, si el Señor no construye la casa, en vano se afanan los operarios. Así
pues, rezamos el Santo Rosario dirigido por la hija menor de los Ortiz Frigola,
luego el Padre Francisco Suárez expuso el Santísimo y tuvimos una hora Santa de
adoración mientras los dos sacerdotes que estaban atendían confesiones. Antes
de cenar el Padre celebró la Santa Misa, y en la homilía nos recordó muy
acertadamente que la Doctrina de la Unidad católica, desarrollada por Pío XI en Quas Primas, debe ser defendida sobre todo porque ES VERDADERA, no porque la
religión católica sea mayoritaria en España (si es que sigue siéndolo)
Antes
de acostarnos, cenamos muy a gusto en buena compañía y, quien quiso, tuvo su
rato de amena e interesante tertulia en salón de la residencia.
Al finalizar la última conferencia la Voz de la Sala permitió que algunos de los asistentes expresaran su recuerdo emocionado de alguna cualidad del Padre Dallo, particularmente emotiva fue la de la Hna. Leticia, superiora de la Misioneras Rurales, que destacó la extrema caridad y atenciones materiales y sobre todo espirituales que el Padre tuvo con ellas en una época de dificultades que estuvieron en Pamplona.
Antes
de terminar, el Sr. Jesús Ortiz leyó las conclusiones de las Jornadas, mientras
D. Jaime Serrano las iba explicando. Acabado el acto fuimos a la capilla para
escuchar la Santa Misa, ofrecida por los jornadistas difuntos. En el marco de
la Santa Misa, el Presidente de la Junta renovó, en nombre de todos, el
juramento de defensa de la Reconquista de la Unidad católica, juramento que
sellamos besando la bandera de nuestra Patria.
Acabamos
con una comida de hermandad en cordialidad y alegría, con un brindis al homenajeado con buen cava, tras la cual cada uno
regresó a su hogar, emplazándonos para el año que viene, si Dios quiere para concluir los trabajos que realicemos durante este año .







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