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sábado, noviembre 01, 2025

Agradecimiento al pésame de los muchos amigos de don José Ignacio Dallo

Agradecidos


Esta Unión Seglar San Francisco Javier os agradece las abundantes muestras de condolencia transmitidas como amigos de don José Ignacio Dallo Larequi, nuestro fundador, ante su fallecimiento a comienzos de julio. Habéis ejercido el deber cristiano de rezar por los difuntos, incluidos vuestros seres más queridos.

En la imposibilidad de responder y agradeceros a cada uno de vosotros como desearíamos, sirva la presente para mostraros nuestra más sincera gratitud. 

Esta Unión Seglar entiende que es una gran familia y que nadie, absolutamente nadie, debe sentirse solo ante la enorme crisis que estamos padeciendo. Seamos de Pamplona, de fuera de ella o de fuera de Navarra, vuestra sede está en la calle Doctor Huarte de Pamplona, centro de formación, oración y convivencia. La convivencia y la oración son una forma de vida y dos remedios necesarios, vinculados por otra parte a la acción, cada uno en la medida de sus fuerzas.

La Unión Seglar mantiene su sede, y tiene el propósito de recomenzar las actividades que le son propias. La edición ininterrumpida de Siempre P'alante -cuyo director es don Pablo Gasco de la Rocha- es una de ellas, pero la piedad popular es la plasmación  práctica de la recristianización de la persona y la sociedad, creando un ambiente cristiano, donde dar culto a Dios, protegernos en nuestra debilidad, y extender el reinado de Cristo, príncipe de la Paz. He aquí nuestro carisma, tan unido a la Unidad Católica de España.

José Fermín Garralda Arizcun

Secretario de Unión Seglar

 



Curiosidades: genealogía del Rvdo. P. Dallo Larequi

Curiosidades: genealogía del Rvdo. P. Dallo Larequi

Curiosidades

El pasado 23 de julio han terminado de celebrarse las nueve misas gregorianas por el eterno descanso del alma de don José Ignacio Dallo, sacerdote, en la parroquia de San Saturnino. Damos las gracias a todos los que habéis asistido con una profunda piedad. 

Ahora podemos mirar hacia atrás, y mostrar la genealogía que apareció en la Unión Seglar entre unos papeles de don José Ignacio. Suponemos que la genealogía es buena, pues él era muy cuidadoso. Este detalle alegrará a nuestros amigos. 


J.F.G.

 



Buen samaritano y pastor, don José Ignacio Dallo

Agradecimiento

Gozamos por tener entre nosotros a aquel buen samaritano que se encontró con unos catequistas y fieles vapuleados en su conciencia católica por el engaño público de las absoluciones colectivas. Entender cómo las falsas absoluciones amenazaban como la peste, exige retrotraerse en el tiempo, siempre con verdad y respeto. Hoy nuestro marco parece diferente, aunque los males en ciertos lugares se han radicalizado. ¿Qué haríamos si tales “absoluciones” u otros graves errores surgieran de nuevo entre nosotros?

Ocurrió cuando en 1979, hace casi medio siglo, el Sr. arzobispo de Pamplona, Mons. Cirarda, tuvo un gravísimo problema con las absoluciones colectivas en la parroquia de Santiago Apóstol (Chantrea). La versión que éste da sobre lo ocurrido en sus Memorias (2011), queda refutada con todo detalle por don José Ignacio Dallo Larequi como testigo en el quincenal católico navarro “Siempre P’alante”, también por su reciente testimonio oral, por otras firmas,  y por el artículo de José Luis Díez Jiménez: “Un sacerdote mártir por defender el Sacramento de la Penitencia” (El  Español digital, Infovaticana, Tradición Viva 15/05/2021). En “El Pensamiento Navarro” aparecieron estos y otros aspectos.

Don José Ignacio fue buen pastor cuando repetía las orientaciones pontificias -doctrina y praxis universal- sobre la confesión y absolución individual. También conocía la ruina del seminario de Pamplona y de las vocaciones sacerdotales, la crisis teológica, y la politización de parte del clero navarro. Los autotitulados “progresistas” de la Asamblea Conjunta en 1971, y los de la “acción profética”, presionaban con el viejo modernismo religioso, sumando a él la “teología de la Liberación”.  

Don José Ignacio, brillantísimo en sus estudios, fue el nº 1 en las oposiciones a Catedrático de Instituto en toda España, y recibió el Premio Nacional. Estaba siempre al día, en contacto con sus alumnos y familias del Instituto público Ximénez de Rada del que era catedrático de Lengua y Literatura, y con una variedad de compañeros de claustro. Con todos se llevaba estupendamente, y era muy querido. No se encerró en su torre de marfil, ni necesitó protagonismo. Su carrera docente llegó al cenit. Su cátedra también servía para evangelizar, que la literatura da mucho de sí. Estuvo siempre al día, como lo muestra su enorme archivo de hemeroteca y correspondencia. No fue un lobo solitario. Había ayudado al párroco de San Francisco Javier don José Manuel Pascual Hermoso de Mendoza, a la vez que ejercía de catedrático. Sobre todo fue un sacerdote de a pie en la arena pastoral, que pudo ejercer como diremos con libertad.  

¿Cómo actuó nuestro buen samaritano ante las absoluciones colectivas, problema público eclesial? Lo público interpelaba a todos: él no miró a otro lado ni permaneció ocioso. Sirvió a los fieles, a petición de los tres catequistas implicados de la parroquia de Santiago de Pamplona (Chantrea), y el buen sacerdote García Navarlaz. Estos tenían un nivel muy alto, leían L’Osservatore Romano, y conocían las indicaciones de la Iglesia sobre la confesión sacramental y la situación pastoral. Advertido de lo que estaba ocurriendo y podía ocurrir, y lejos de purismos paralizadores, don José Ignacio tenía que enterarse de primera mano y no podía dejarles solos. Superó la comodidad. Su celo pastoral respondió a la llamada, que le llevó a dicha parroquia, aunque ello conllevase la necesidad de recordar la buena doctrina y praxis. Estuvo donde y cuando se desarrollaron los hechos, aunque de forma diferente a como dicen las Memorias de Mons. Cirarda. Fue a modo del buen samaritano que pasaba por ahí. Lo más triste fue ser testigo del error magisterial -sólo lo diré una vez- del Sr. Obispo delante de los fieles parroquianos, apoyando las “absoluciones colectivas” del Sr. párroco. Esto es clave, pues si uno se encuentra en medio del encierro de Pamplona, es imposible no tomar posición y estar pasivo. No se escondió, no se escudó en una supuesta falta de jurisdicción. Con fortaleza cristiana, presencia de ánimo, y libertad, informó del yerro al interesado –no como éste dice-, quien actuó desabrida y autoritariamente. Como testigo, sin dejar pasar el momento clave, el Rvdo. P. Dallo se acogió a la verdad, como agente superó el miedo escénico y sufrió el poder del báculo del pastor que le amenazó con la suspensión a divinis, y no confundió la obediencia con lo que no es, ni la prudencia –de la carne- con el “no te metas”, el “qué va contigo”, “no es tu caso”, “doctores tiene la Santa Iglesia”.

A nadie más le fue dado hacer lo que Don José Ignacio hizo. Algunos quizás porque no estaban insertos plenamente en la vida diocesana, tenían sus propias obediencias, necesitaban protegerse a sí mismos, y el “no estamos para eso”. Otros no se arriesgaron a sufrir bullying, a estancar su futuro, a perder destino y salario… que primero hay que vivir. Él superó la comodidad, el cálculo de amistades, el “dejar hacer”, el “no te señales”, el mantener los encargos y prestigios eclesiales, y cuidar el propio cursus honorum. Mientras otros celebraban elevados Congresos eclesiológicos de qué hacer ante casos así, no ayudaron al hermano en apuros. Fue la única persona libre de veras de su entorno por ser catedrático con sueldo del Estado y no tener intermediarios entre el Sr. Obispo y él.

Estuvo donde le reclamaron unos fieles, por celo hacia la verdad y bien de las almas. Yendo sencillamente al lugar de los hechos y actuar con mesura en el “ahora es el momento”, sin ser un mero funcionario, fue un adelantado ante el penoso tema de la arbitrariedad y autoritarismo vivido en la Iglesia, que comenzó en “provincias” antes de hacerse universal durante los últimos doce años.

Las voces proféticas callaron porque no iban en la dirección de nuestro perseguido. ¡Qué diferencia su caso con el trato que recibían Equiza, Lezáun, Floristán… que decían barbaridades, o ciertos párrocos…!.  Fiel, en la fidelidad estuvo su felicidad -y sus muchos amigos-, y ésta le alimentó cuando veía con dolor quiénes fallaban. Ahora, ante la grandeza absoluta de Dios y desde la soledad absoluta del hombre, nos anonadamos y sobrecogemos, y nos preguntamos: ¿qué he hecho y he sabido perder, Señor, para ganarte a Ti? ¡Perdónanos, Señor!

José Fermín Garralda 

Este artículo fue publicado en "Siempre P'alante" nº 43 (1-VII-2025), pocos días antes del fallecimiento del Rvdo. don José Ignacio Dallo. 

 



El P. Dallo en el ánima de Carmelo López-Arias

Obituario 


Carmelo López-Arias: "El padre Dallo, un entusiasta de la causa de Dios" en Religión en Libertad:

https://www.religionenlibertad.com/opinion/250711/padre-dallo_113083.html

La Redacción



Entierro y funeral del Rvdo. don José Ignacio Dallo

Rvdo. don José Ignacio Dallo Larequi


Los amigos del Movimiento Católico Español han publicado, con profusión de imágenes, la noticia del entierro y funeral de don José Ignacio Dallo Larequi, fallecido a los 90 años en Pamplona. Nos remitimos a su publicación:

https://mceaje.blogspot.com/2025/07/entierro-y-funeral-del-padre-dallo.html#more 

Muchas gracias, José Luis Corral.

El entierro fue en el panteón familiar del Campo Santo de San José (Berichitos), Pamplona. El funeral se celebró con ocho concelebrantes en la parroquia de San Francisco Javier, en la que don José Ignacio fue coadjutor durante muchos años, a la vez que era catedrático del Instituto Ximénez de Rada. Allí también era catedrático de latín don Joaquín Vitriáin, capellán de la Hermandad del Via Crucis de Montejurra.


Asistieron familiares, antiguos amigos (Díaz, Beperet, Amigó...) , y representantes de quienes le siguieron tratando asiduamente hasta el final de sus días. Hubo ausencias destacadas por dificultades de desplazamiento desde el extranjero y de otros muchos lugares debido al mes de estío.

El Novenario de Misas es en la parroquia de San Saturnino de Pamplona, a las 19:00 horas, de 15 al 23 de julio.

Sabemos que sacerdotes amigos han ofrecido la Santa Misa por el eterno descanso del finado en diversos lugares de España. 

La Redacción



Persecución religiosa en Pamplona el 5 de julio

Persecución

Hemos recibido de Abogados cristianos la triste noticia que reproducimos parcialmente abajo, ocurrida cuando muchos pamploneses estábamos fuera de la ciudad. No reproducimos la imagen por el asco que nos da. 

Se ha confundido la libertad de expresión con la ofensa directa a Dios sobre todo, pero también con la ofensa a los cristianos, que deben defender el honor de Aquel -el Cristo crucificado- y de su propia Madre. 

Cuando se cacarea mucho la palabra libertad, es porque no existe ni se quiere que realmente exista: es la libertad del mal contra el bien. Hoy, estos liberticidas vomitan lo peor del Infierno, conforme al signo de los tiempos.

En éste caso, estaríamos en un caso de legítima defensa, que inicialmente pasa por los tribunales. ¿Los católicos de Pamplona, entre ellos la Hermandad de la Pasión, ha hecho algo al respecto?

Con esto que vemos y sufrimos, ¿no se entiende muy bien la realidad de la persecución religiosa de 1936? Por entonces, la persecución iba unida en buena medida a la dictadura de la Secta y del llamado proletariado, es decir, de los partidos afines a Stalin como el PSOE, el PC etc. 

José Fermín Garralda

Es increíble:


Abogados Cristianos denuncia a la  organización animalista que recrea el descendimiento de Cristo en un acto de crítica a la tauromaquia.

El pasado 5 de julio tuvo lugar en Pamplona un polémico acto de protesta contra los tradicionales encierros que se celebran en San Fermín.

Este acto, organizado por la asociación animalista Animanaturalis, se realizó en plena calle ante la atenta mirada de los curiosos que pasaban, e incluso, de algún valiente que se atrevió a increpar la irreverencia de los activistas

 



viernes, octubre 31, 2025

Monumento al Sgdo. Corazón de Jesús en el monte San Cristóbal (Artica)

Galería de imágenes

Monumento al Sagrado Corazón de Jesús, a los pies de San Cristóbal, y en la localidad de Artica, acogiendo a la ciudad y comarca de Pamplona.

 Fue levantado y costeado por el sacerdote Rvdo. don Ambrosio Eransus. Todos los años la Unión Seglar San Francisco Javier ha peregrinado, formando un hermoso rosario de antorchas, la víspera de la fiesta en junio. Fue mucha la devoción del P. Dallo por este hermoso monumento. 

Este monumento no fue inaugurado por las autoridades eclesiásticas, pues la iniciativa fue del Rvdo. P. Eransus, siendo párroco de San Agustín. En otra ocasión comentaremos las actuaciones de éste benemérito sacerdote. Una vez erigido el monumento, fue la Unión Seglar la que se ofreció a don Ambrosio a rendir culto al Sgdo. Corazón de Jesús, y lo hizo puntual y anualmente la vigilia o noche de su fiesta. Para quienes no tenían coche, se fletaba un autobús que salía de la Plaza de la Cruz de Pamplona, próxima a la Unión Seglar. Además de las antorchas, un enorme foco iluminaba el monumento, gestionado todo ello por Juancho con una gran pericia.

Una de las últimas voluntades del Rvdo. P. Dallo era dejar un fondo para restaurar el entorno del monumento limpiando la abundantísima maleza que lo cubre y acondicionando las barandas y el suelo del recinto.

Muchos años después, se levantó una hermosa estatua del Corazón de Jesús en los terrenos del Seminario, mirando al Este. Recordamos la tarde de la inauguración por Mons. Francisco Pérez González, que fue hermosísima, con una procesión por el IIº Ensanche de la ciudad, a la que también acudió la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz. Así pues, en Pamplona tenemos dos hermosos monumentos al Sgdo. Corazón, en lugares muy diferentes, del Norte al Este.

Monumento al Sgdo. Corazón de Jesús, Artica, cabe Pamplona, Rvdo. Ambrosio Eransus, Rvdo. José Ignacio Dallo.



Imagen de Juantxo




José Fermín Garralda Arizcun (Secretario Unión Seglar)

Fotos:2024




martes, octubre 28, 2025

Obituario sobre nuestro fundador: don José Ignacio Dallo Larequi


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El sacerdote

Rvdo. e Ilmo. Don José Ignacio Dallo Larequi

ha fallecido cristianamente tras una penosa enfermedad a los 90 años de edad en la Residencia Sacerdotal el Buen Pastor, dependiente de la Diócesis de Pamplona-Tudela, a las 22:30 del 9 de julio.

Conducción al cementerio de San José (Berichitos) de Pamplona, el viernes día 11 a las 11:30 desde el Tanatorio Irache de Pamplona.

Funeral, viernes día 11, a las 7 de la tarde en la iglesia parroquial de San Francisco Javier (Pamplona)

Nuestra Señora de la Paz se lo llevó con Ella.

Nació en Pamplona el 14 de junio de 1935. En 1946 ingresó en el seminario Diocesano de Pamplona y fue ordenado sacerdote el 20 de diciembre de 1958, lo que fue el acontecimiento más grande de su vida. 

Durante dos años  (1958-1960) amplió sus estudios eclesiásticos en la Universidad Pontificia de Salamanca, obteniendo el grado de licenciado con la máxima calificación. 

Fue coadjutor en la localidad de Marcilla (Navarra) de 1960-1965. De 1965 a 1979 fue capellán del Colegio Menor Ruiz de Alda (Pamplona), estimulando en él a los alumnos la recepción de los sacramentos. Mientras tanto, estudió Filología Románica en la Universidad de Navarra, siendo aventajado discípulo del profesor González Ollé, al que tanto admiró. 

Alcanzó el mejor expediente académico el Filología Románica de 1964 a 1968, con todo sobresalientes y 16 ellos acompañados de matrículas de Honor. Recibió el premio de fin de carrera en Filosofía y Letras el 14-XI-1969, de manos del jefe de Estado Generalísimo Franco. El 7-III-1969 obtuvo el tradicional Víctor de bronce al mérito profesional. Fue condecorado con la Encomienda de Alfonso X el Sabio por el príncipe don Juan Carlos de Borbón el 23-XII-1969. En diciembre de 1971 alcanzó el sobresaliente en el trabajo de licenciatura con el título "Autos Sacramentales". Se presentó a las oposiciones nacionales al cuerpo de catedráticos de Instituto, obteniendo el numero 1. Como era preceptivo, presentó su memoria metodológica de oposiciones (219 fols.), que conservamos como oro en paño. Su nombre y fotografía apareció en toda la prensa navarra. Todos los corazones nobles se alegraron, sintiendo el interesado que Mons. Tabera no se diese por enterado del éxito académico de quien a la vez era un fecundo sacerdote.

Desde 1968 a 1999, a la vez que ejercía con su sacerdocio, ejerció como profesor de Literatura en el Instituto principal de Pamplona, el Ximénez de Rada. Dos veces formó parte  de los tribunales de oposiciones nacionales. 

Fue miembro del Consejo Presbiterial de la Diócesis de 1975-1980. Colaboró activamente en la parroquia de San Francisco Javier de Pamplona, siendo párroco el inolvidable don José Manuel Pascual Hermoso de Mendoza. Fue canónigo de la S. I. catedral de Pamplona de 1980 a 1993. 

Por encima de todo fue sacerdote. Fue un sacerdote fiel al magisterio de siempre de la Iglesia católica, destacándose en el tema de la confesión sacramental, por el que arriesgó toda su vida hasta la incomprensión más total -y persecución- que él vivió en clave de ostracismo y un gran sufrimiento. Corrigió con discreción y firmeza el error magisterial de Mons. Cirarda sobre la absolución colectiva en la parroquia de Santiago de la Chantrea de Pamplona, apoyando a los catequistas. Más de una vez me recomendó el libro de Tissot sobre la vida interior, que dedica buenas páginas a aprender a sufrir. Desarrolló su profunda vocación educativa con jóvenes durante toda su vida, prolongando en ella su afán apostólico sacerdotal y alcanzando una  libertad de acción en la diócesis gracias al sueldo del Estado como catedrático. 

Fue un sacerdote muy piadoso y activo, honesto, entero y valiente -no hay otro como él-, prevaleciendo su  convicción recta y congruente con el Magisterio de la Iglesia. Fue devotísimo de la Virgen en la advocación de Ntra. Sra. del Pilar. Sacerdote fiel a su vocación, promovió la piedad popular durante muchos años, celebrando el Rosario mensual de la plaza de la Inmaculada o Aduana, los Rosarios de la Aurora, el 12 de octubre en dicha plaza, el Via Crucis penitencial y la fiesta del Sagrado Corazón del monte Ezcaba o San Cristóbal, etc. etc.

En tiempos de crisis en la diócesis de Pamplona-Tudela, en la Santa Iglesia y el mundo civil, aceptó ser consiliario,  a petición de los seglares y especialmente del que será secretario don Rafael Santesteban Martínez, de la Asociación civil Unión Seglar de San Francisco Javier, fundada algún año antes por laicos. De ella será consiliario, pero también director y alma mater. 

Fundó y dirigió el quincenal católico "Siempre P'alante" de 1982 a 2021, alcanzando las 851 revistas en su Iª época, y llegando la IIª época -tras su enfermedad- a 43 números dirigidos por don Pablo Gasco de la Rocha. Esta revista es un ejemplo de pulcritud editorial, y además, el blog amigosdelmonumentodenavarra, tiene mucho que agradecerle por haber dedicado numerosas páginas a defender y decir las verdades del barquero sobre dicho monumento. 

Fue director y alma de las Jornadas de la Unidad Católica de España iniciadas en Toledo en 1989 , y prolongadas en Zaragoza hasta alcanzar un total de 34 años este 2025. En dicha revista y jornadas colaboró con él activamente el dr. Don Alberto Ruiz de Galarreta, formando entre ambos un precioso tandem. 

De una gran inteligencia, fue amante de la literatura, la educación y la música, y un gran escritor articulista. Compuso una pieza sobre la salutación del arcángel Gabriel a una doncella llamada María, y abrió un concurso y premio de armonización. Persona detallista y generosa, era muy sensible a las faltas de educación o atención, especialmente por parte de aquellos más obligados a vivirla por sus obligaciones  pastorales. Fue un buen organizador, siempre alegre, con don de gentes y un gran conversador. Persona muy templada, muy informado y a pie de obra, conocía muy bien el arte de la retórica y dialéctica. Muy ordenado, deja un archivo personal de gran calidad.

Como director de la Unión Seglar impulsó romerías y peregrinaciones. Recordamos la de Javier para recibir a la Virgen de Fátima en mayo de 1983, a Lourdes para la visita de Juan Pablo II en agosto de 1983, a Italia en abril de 1984, a Zaragoza para recibir a Juan Pablo II en octubre de 1984, a Covadonga, Santiago de Compostela y Fátima en agosto de 1993, a Ntra. Sra. de la Salette en Francia en agosto de 1995, al monasterio de Santo Toribio de Liébana (Cantabria) y Covadonga en diciembre de 1995, a Roma en agosto de 1996, de Manresa al santuario del Tibidabo y al monasterio de Montserrat en agosto de 1997, a Ntra. Sra. de la Valvanera en agosto de 1998. Casi todos los viajes fueron en el periodo estival de agosto. 

Tuvo muchísimos amigos, entre ellos personas de gran categoría como reflejan las dedicatorias de los muchos libros publicados que guardó en su bien nutrida biblioteca. Se acordó siempre de sus condiscípulos del Seminario, a quienes bien conocía en su dimensión humana, su trayectoria y su piedad cristiana. Era un buen psicólogo y conocedor del alma humana. Consciente de sus cualidades personales y sobre todo de la acción divina, no era envidioso, ni impaciente, ni se comparaba con otros.  Sin embargo, también sufrió incomprensiones y algunos abandonos que le hicieron sufrir mucho; nos dijo repetidamente que perdonaba de corazón a todos aquellos con los que tuvo diferencias en nuestros tiempos de crisis. Conoció en profundidad el valor del dolor por agudo que fuera, del sacrificio de quien da todo sin pedir nada a cambio, y los libros de espiritualidad al respecto. En todas sus actividades Dios era el primer y mejor servido. Su alma sacerdotal ayudó a numerosos fieles que le dieron su apoyo y amistad. 

Una de sus muchas virtudes fue el aprovechamiento del tiempo, en el ámbito eclesiástico y sacerdotal -el más importante para él- y en el ámbito civil como profesor. Por eso dejaba de lado las tonterías de la vida que enredan, nos hacen estériles y nos impiden colaborar en temas maravillosos. 

Su pérdida es muy dolorosa  para todos, aunque toda su vida estuvo preparando este doloroso trance. Por nuestra parte no nos acostumbraremos a que don José Ignacio esté aparentemente fuera de nuestras vidas, por mucho que le tengamos espiritualmente presente. Le suplicamos que no se olvide de nosotros.

Dios le haya acogido en Su seno. Deja en este mundo a muchísimos amigos que le admiraron, le están muy agradecidos, le quieren, y ruegan al Buen Padre por su alma. Si durante cuarenta y cinco años de vida he tenido la gracia de gozar de su amistad, y por ello su ausencia nos parte el alma, lo mismo podrán decir otras muchísimas personas de las que él me hablaba con admiración, cuya lista es larga de citar, y otras que yo no conozco. Pedimos a todos una ferviente oración por su eterno descanso. Entregó su vida por su sacerdocio, a los pies de Santa María y del Corazón de Jesús.

Besamanos al misacantano

Don José Ignacio Dallo (izda.) con don José Manuel Pascual Hermoso de Mendoza, párroco de San Francisco Javier (Pamplona) y un coadjutor.




José María Beperet, Emilio Blanco, don José Ignacio Dallo, Pedro Ruiz del Castillo y Carlos González.

Don José Ignacio Dallo recibe el homenaje de manos el dr. Alberto Ruiz de Galarreta Mocoroa

Don José Ignacio Dallo, Gil de la Pisa Antolín, Jaime Serrano de Quintana, José Luis Díez Jiménez y Jesús Ortiz Ortín

Familia Ortiz - Frígola (Gerona)



Mons. Ureña Pastor, arzobispo de Zaragoza,  tuvo la amabilidad de celebrar en numerosas ocasiones la Santa Misa de cierre de las Jornadas de la Unidad Católica en San Juan de los Panetes (Zaragoza).


Pamplona, 9 de julio de 2025.

José Fermín Garralda Arizcun
Secretario de la Unión Seglar San Francisco Javier

 

En Ahora Información, un amigo comenta sobre éste Obituario que hemos reproducido en aquel.

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Extraordinario sacerdote de los auténticos de CRISTO muy cercano al Carlismo
Disfruta desde ayer del cielo
Recemos por su alma aunque no lo necesita
Gracias mil a J. F. Garralda
Viva Cristo Rey
DIOS, PATRIA y REY LEGITIMO

 


Santo Cristo y Nuestra Señora

Oratorio de la Unión Seglar de San Francisco Javier

Dos imágenes al culto privado en nuestro oratorio.

 


Santo Cristo y Nuestra Señora

La Redacción

 


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