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martes, enero 20, 2026

Juicio de un amigo-colaborador

"Según lo bueno de este mundo, sin aparentar que se calla y oponiéndose a la injusticia"


En mi fondo de datos rescaté un juicio de un amigo de don José Ignacio Dallo, donde justificaba la actuación del P. Dallo, y su propia colaboración en las páginas de Siempre P'alante. Ignoramos su nombre, pues, descuidado de mí, no lo puse.
Me ha parecido muy interesante rescatarlo y comunicarlos a los amigos. Dice así:

"Adenda. Dicho esto, sé que dos maestros y amigos míos fallecidos me disuadían de colaborar en "Siempre P'alante" desde sus comienzos, pues ésta no era una revista querida por el obispo de Pamplona, tanto por mantener la causa del Rvdo. D. José Ignacio Dallo ante mons. Cirarda con ocasión de las absoluciones colectivas, como por sus contenidos "integristas" según se decía en ese momento. (Más que integristas, íntegros con la doctrina y práctica de siempre en la Iglesia; otra cosa es el estilo personal de algún colaborador, estilo que al ser personal no le correspondía dicho calificativo). Tampoco era una revista carlista sino afín con los peligros que eso encierra de posibles  malinterpretaciones para la Causa por qué dirán.

Pues bien, siempre he tenido por norte el colaborar allá donde haya un fruto bueno aunque no sea pleno o perfecto según lo bueno de este mundo.  Más aún: ¿Es justo callar o aparentar que se calla, ante el caso de un sacerdote ejemplar al que todos los llamados "buenos" le dejaron solo, porque ante un obispo como mons. Cirarda parece que no hay quien pueda, a pesar de tratarse de un tema religioso gravísimo ? ¿Y ante el caso de un obispo que justificó en un momento concreto las absoluciones colectivas, lo que dio origen al conflicto?

¿Y cuando se comete injusticia contra dicho sacerdote? Con lo que hoy ocurre en la Iglesia, ya no nos resulta extraño que los monseñores de la diócesis de San Fermín que sucedieron a mons. Cirarda se hayan portado tan mal con el Rvdo. P. José Ignacio Dallo, que es el único preso sine die en la Iglesia universal. Y lo es por una colegialidad que creemos mal entendida y por el "qué dirán" los "progres". Porque a un clérigo "piratilla" se le perdona todo, pero a un justo.... pues no, hay que dar un castigo ejemplar para que nadie -aunque tenga razón en el fondo- ose corregir en la sacristía aún de buenas maneras a todo un monseñor. Así que hay momentos en los que se debe superar la comodidad, no buscar a cualquier precio la amistad episcopal, atender un tema religioso que es diferente y superior a la política, y dejar en manos de la Providencia la pureza de la propia causa política".

(Por la transcripción)

* Hemos elegido como ilustración una portada de la segunda etapa de la revista, cuyo espíritu y contenido es continuidad fiel de la primera etapa.


martes, noviembre 25, 2025

Nuestra Señora del Pilar y la Hispanidad

Recuerda

Este día 12 de octubre de 2025 celebramos, con una inmensa alegría, la festividad de Ntra. Sra. del Pilar, el día de la Hispanidad, que aúna la catolicidad de España con la Hispanidad del mestizaje y del habla y rezo en español.

Felicidades a todas las Pilares en la celebración de su onomástica. Felicidades al viejo Reino de Aragón, a todos los españoles, y a los que viven allende los extensos mares.

En estos momentos bajos de la historia de España, el Pilar bendito nos reconforta, y nos habla de dónde procedemos y hacia dónde vamos.

España se fundó en el Pilar de Nuestra Señora, enclavado junto al río Ebro, el majestuoso río Iber en su paso por Caesaraugusta, que así se denominaba Zaragoza.

Así pues, España tiene su misión evangelizadora y de servicio, centrada en ganar nuevos pueblos para la Fe, hermanarse con ellos, y hacer acto de presencia en un mundo abatido y agotado que busca el resplandor del faro para llegar a buen puerto. 

Adjuntamos, como recuerdo, el Rosario de la antorchas, convocado la víspera de la Virgen del Pilar por la Unión Seglar San Francisco Javier de Navarra durante muchísimos años. En las imágenes aparece el Rvdo. don José Ignacio Dallo (q.e.p.d.), dirigiendo el rezo del Santo Rosario.  




José Fermín Garralda. Secretario

 



sábado, noviembre 01, 2025

Buen samaritano y pastor, don José Ignacio Dallo

Agradecimiento

Gozamos por tener entre nosotros a aquel buen samaritano que se encontró con unos catequistas y fieles vapuleados en su conciencia católica por el engaño público de las absoluciones colectivas. Entender cómo las falsas absoluciones amenazaban como la peste, exige retrotraerse en el tiempo, siempre con verdad y respeto. Hoy nuestro marco parece diferente, aunque los males en ciertos lugares se han radicalizado. ¿Qué haríamos si tales “absoluciones” u otros graves errores surgieran de nuevo entre nosotros?

Ocurrió cuando en 1979, hace casi medio siglo, el Sr. arzobispo de Pamplona, Mons. Cirarda, tuvo un gravísimo problema con las absoluciones colectivas en la parroquia de Santiago Apóstol (Chantrea). La versión que éste da sobre lo ocurrido en sus Memorias (2011), queda refutada con todo detalle por don José Ignacio Dallo Larequi como testigo en el quincenal católico navarro “Siempre P’alante”, también por su reciente testimonio oral, por otras firmas,  y por el artículo de José Luis Díez Jiménez: “Un sacerdote mártir por defender el Sacramento de la Penitencia” (El  Español digital, Infovaticana, Tradición Viva 15/05/2021). En “El Pensamiento Navarro” aparecieron estos y otros aspectos.

Don José Ignacio fue buen pastor cuando repetía las orientaciones pontificias -doctrina y praxis universal- sobre la confesión y absolución individual. También conocía la ruina del seminario de Pamplona y de las vocaciones sacerdotales, la crisis teológica, y la politización de parte del clero navarro. Los autotitulados “progresistas” de la Asamblea Conjunta en 1971, y los de la “acción profética”, presionaban con el viejo modernismo religioso, sumando a él la “teología de la Liberación”.  

Don José Ignacio, brillantísimo en sus estudios, fue el nº 1 en las oposiciones a Catedrático de Instituto en toda España, y recibió el Premio Nacional. Estaba siempre al día, en contacto con sus alumnos y familias del Instituto público Ximénez de Rada del que era catedrático de Lengua y Literatura, y con una variedad de compañeros de claustro. Con todos se llevaba estupendamente, y era muy querido. No se encerró en su torre de marfil, ni necesitó protagonismo. Su carrera docente llegó al cenit. Su cátedra también servía para evangelizar, que la literatura da mucho de sí. Estuvo siempre al día, como lo muestra su enorme archivo de hemeroteca y correspondencia. No fue un lobo solitario. Había ayudado al párroco de San Francisco Javier don José Manuel Pascual Hermoso de Mendoza, a la vez que ejercía de catedrático. Sobre todo fue un sacerdote de a pie en la arena pastoral, que pudo ejercer como diremos con libertad.  

¿Cómo actuó nuestro buen samaritano ante las absoluciones colectivas, problema público eclesial? Lo público interpelaba a todos: él no miró a otro lado ni permaneció ocioso. Sirvió a los fieles, a petición de los tres catequistas implicados de la parroquia de Santiago de Pamplona (Chantrea), y el buen sacerdote García Navarlaz. Estos tenían un nivel muy alto, leían L’Osservatore Romano, y conocían las indicaciones de la Iglesia sobre la confesión sacramental y la situación pastoral. Advertido de lo que estaba ocurriendo y podía ocurrir, y lejos de purismos paralizadores, don José Ignacio tenía que enterarse de primera mano y no podía dejarles solos. Superó la comodidad. Su celo pastoral respondió a la llamada, que le llevó a dicha parroquia, aunque ello conllevase la necesidad de recordar la buena doctrina y praxis. Estuvo donde y cuando se desarrollaron los hechos, aunque de forma diferente a como dicen las Memorias de Mons. Cirarda. Fue a modo del buen samaritano que pasaba por ahí. Lo más triste fue ser testigo del error magisterial -sólo lo diré una vez- del Sr. Obispo delante de los fieles parroquianos, apoyando las “absoluciones colectivas” del Sr. párroco. Esto es clave, pues si uno se encuentra en medio del encierro de Pamplona, es imposible no tomar posición y estar pasivo. No se escondió, no se escudó en una supuesta falta de jurisdicción. Con fortaleza cristiana, presencia de ánimo, y libertad, informó del yerro al interesado –no como éste dice-, quien actuó desabrida y autoritariamente. Como testigo, sin dejar pasar el momento clave, el Rvdo. P. Dallo se acogió a la verdad, como agente superó el miedo escénico y sufrió el poder del báculo del pastor que le amenazó con la suspensión a divinis, y no confundió la obediencia con lo que no es, ni la prudencia –de la carne- con el “no te metas”, el “qué va contigo”, “no es tu caso”, “doctores tiene la Santa Iglesia”.

A nadie más le fue dado hacer lo que Don José Ignacio hizo. Algunos quizás porque no estaban insertos plenamente en la vida diocesana, tenían sus propias obediencias, necesitaban protegerse a sí mismos, y el “no estamos para eso”. Otros no se arriesgaron a sufrir bullying, a estancar su futuro, a perder destino y salario… que primero hay que vivir. Él superó la comodidad, el cálculo de amistades, el “dejar hacer”, el “no te señales”, el mantener los encargos y prestigios eclesiales, y cuidar el propio cursus honorum. Mientras otros celebraban elevados Congresos eclesiológicos de qué hacer ante casos así, no ayudaron al hermano en apuros. Fue la única persona libre de veras de su entorno por ser catedrático con sueldo del Estado y no tener intermediarios entre el Sr. Obispo y él.

Estuvo donde le reclamaron unos fieles, por celo hacia la verdad y bien de las almas. Yendo sencillamente al lugar de los hechos y actuar con mesura en el “ahora es el momento”, sin ser un mero funcionario, fue un adelantado ante el penoso tema de la arbitrariedad y autoritarismo vivido en la Iglesia, que comenzó en “provincias” antes de hacerse universal durante los últimos doce años.

Las voces proféticas callaron porque no iban en la dirección de nuestro perseguido. ¡Qué diferencia su caso con el trato que recibían Equiza, Lezáun, Floristán… que decían barbaridades, o ciertos párrocos…!.  Fiel, en la fidelidad estuvo su felicidad -y sus muchos amigos-, y ésta le alimentó cuando veía con dolor quiénes fallaban. Ahora, ante la grandeza absoluta de Dios y desde la soledad absoluta del hombre, nos anonadamos y sobrecogemos, y nos preguntamos: ¿qué he hecho y he sabido perder, Señor, para ganarte a Ti? ¡Perdónanos, Señor!

José Fermín Garralda 

Este artículo fue publicado en "Siempre P'alante" nº 43 (1-VII-2025), pocos días antes del fallecimiento del Rvdo. don José Ignacio Dallo. 

 



viernes, octubre 31, 2025

Monumento al Sgdo. Corazón de Jesús en el monte San Cristóbal (Artica)

Galería de imágenes

Monumento al Sagrado Corazón de Jesús, a los pies de San Cristóbal, y en la localidad de Artica, acogiendo a la ciudad y comarca de Pamplona.

 Fue levantado y costeado por el sacerdote Rvdo. don Ambrosio Eransus. Todos los años la Unión Seglar San Francisco Javier ha peregrinado, formando un hermoso rosario de antorchas, la víspera de la fiesta en junio. Fue mucha la devoción del P. Dallo por este hermoso monumento. 

Este monumento no fue inaugurado por las autoridades eclesiásticas, pues la iniciativa fue del Rvdo. P. Eransus, siendo párroco de San Agustín. En otra ocasión comentaremos las actuaciones de éste benemérito sacerdote. Una vez erigido el monumento, fue la Unión Seglar la que se ofreció a don Ambrosio a rendir culto al Sgdo. Corazón de Jesús, y lo hizo puntual y anualmente la vigilia o noche de su fiesta. Para quienes no tenían coche, se fletaba un autobús que salía de la Plaza de la Cruz de Pamplona, próxima a la Unión Seglar. Además de las antorchas, un enorme foco iluminaba el monumento, gestionado todo ello por Juancho con una gran pericia.

Una de las últimas voluntades del Rvdo. P. Dallo era dejar un fondo para restaurar el entorno del monumento limpiando la abundantísima maleza que lo cubre y acondicionando las barandas y el suelo del recinto.

Muchos años después, se levantó una hermosa estatua del Corazón de Jesús en los terrenos del Seminario, mirando al Este. Recordamos la tarde de la inauguración por Mons. Francisco Pérez González, que fue hermosísima, con una procesión por el IIº Ensanche de la ciudad, a la que también acudió la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz. Así pues, en Pamplona tenemos dos hermosos monumentos al Sgdo. Corazón, en lugares muy diferentes, del Norte al Este.

Monumento al Sgdo. Corazón de Jesús, Artica, cabe Pamplona, Rvdo. Ambrosio Eransus, Rvdo. José Ignacio Dallo.



Imagen de Juantxo




José Fermín Garralda Arizcun (Secretario Unión Seglar)

Fotos:2024




Rvdo. e Ilmo. Don José Ignacio Dallo Larequi

Festividad de Nuestra Sra. del Pilar. Día de la Hispanidad

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