Continuar la historia viva de la Unión Seglar San Francisco Javier de Navarra, relevando a la primera generación que fue la que la fundó y desarrollo sus actividades bajo la dirección del pbro. don José Ignacio Dallo Larequi, fallecido en 2025. Esta Unión Seglar, fundada en Pamplona 1977, busca ahondar la solidaridad intergeneracional, el apoyo a los jóvenes y las personas mayores de edad, desarrollar la cultura navarra y del resto de España, y promover la devoción religiosa.
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miércoles, diciembre 03, 2025
Patrono y protector San Francisco Javier
sábado, noviembre 29, 2025
San Saturnino, patrono de Pamplona
Agenda
Hoy celebramos por todo lo alto la festividad religiosa y civil de San Saturnino o San Cernin, patrono de la ciudad de Pamplona. Fue padre en la fe de San Honesto y de San Fermín -primero obispo de la ciudad romana de Pompaelo-, y con el agua del pozo de San Cernin se bautizaron los primeros cristianos, nuestros antepasados en esta ciudad.
Era obispo de Toulouse en el s. III, y su cuerpo fue destrozado en odio a la fe en las gradas de los templos paganos, atado a un toro del sacrificio ritual romano. Los romanos eran tolerantes siempre que el dios del pueblo conquistado estuviese como uno más en su panteón. San Pablo predicó en el areópago al Dios desconocido, y fue mártir de la Fe en la ciudad de Roma. También Saturnino fue mártir por su profesión pública de la fe. Los hombres sacrificaron al obispo Saturnino y el Altísimo acogió al sacrificado, que no el sacrificio de aquellos. El imposible sincretismo religioso del obispo Saturnino se debe a que manifestó que la fe católica es la única verdadera, y que contiene toda la verdad revelada y todos los cauces de salvación eterna. No calló para decir que los dioses romanos eran falsos y tenían los pies de barro.
Hoy se critican los dioses creados según se entienda el dinero, el sexo, el bienestar, el poder... y otros como la droga, el egoísmo... pero no se critica igualmente el nuevo ídolo teórico-práctico, que es -según se entienden hoy- el Estado o el poder público (la mitad más uno de lo que sea y sobre cualquier cosa que se quiera tratar), el gobierno mundial de la Agenda 2030 que enmascara cuestiones aberrantes, la plutocracia que compra países enteros -no sólo sus recursos-, deuda pública a mansalva etc.
San Saturnino, te pedimos que los cristianos no ocultemos la lámpara de la fe en la sociedad, calles y plazas, y la llevemos a las instituciones sociales y políticas. Sólo Dios es el Señor.
Recristianizar implica dejar de lado todo sincretismo religioso, como mejor servicio a los conciudadanos que nos están encomendados.
Reevangelizar significa no avergonzarse, ni abandonar las huellas materiales de aquellos que dieron su vida por la libertad religiosa de los católicos en ellos mismos, en sus familias, en su parroquia, en sus escuelas, en la sociedad..., y para que su vida de fe muy mayoritaria se hiciera debidamente visible y se trasladase a las altas instituciones del gobierno temporal.
José Fermín Garralda
martes, noviembre 25, 2025
En defensa del monumento de Navarra
El vice secretario
Don José Ignacio Dallo según el Rvdo. Jesús Calvo Pérez
Hemeroteca
Hemos recibido
de la asociación El Criterio el siguiente enlace, que hacemos extensivo a
nuestros amigos:
https://www.elcriterio.es/2025/08/27/muy-ilustre-y-rvdo-don-jose-ignacio-dallo/
Con su permiso
recogemos el artículo de nuestro interés.
Muy Ilustre y
Rvdo. Don José Ignacio Dallo
Doctor -
Confesor - Apologeta
No podía faltar el testimonio clarividente, agradecido y elogiosamente elocuente de un sacerdote íntimo amigo de don José Ignacio Dallo, personalidad relevante en la pastoral católica, pedagógica, periodística y difusora de la eterna doctrina salvífica, seguidor de quien es “el Camino, la Verdad y la Vida” del Dios Uno y Trino, humanizado en la figura de Cristo, Nuestro Señor, con su fundación de la revista “Siempre P´Alante”, por la Unidad Católica de España.
Don José
Ignacio, recientemente fallecido a sus 90 años; como doctor (en la fe
sobrenatural), fue Catedrático de Lengua y Literatura en el Instituto Ximénez
de Rada y Jefe del Departamento de Lengua, uniendo su docencia con la difusión
valiente de la doctrina revelada y fiel a su sagrado deber sacerdotal, doctor
en lo humano y lo divino.
Como confesor,
pasó por los sufrires de los picotazos de una jerarquía clerical cobarde,
convertida al pilatismo cómodo y traidora en la contemporización con los
modernismos vaticanistas, liberales y protestantizantes ya anunciados en el
Tercer Secreto de Fátima.
Su valiente
denuncia ante la nulidad de las absoluciones colectivas, anatematizó la
práctica comodona y desvinculada del servicio a las almas en la dirección
espiritual de la correcta conciencia moral del sacramento de la penitencia.
Don José
Ignacio fue tan fiel, recio y firme en su misión sacerdotal, como digno de
encarnar el etimológico concepto de San Fermín.
No llegó al
martirio -como el santo pamplonés-, pero sí pasó por el sufrimiento del
confesor saeteado por sus propios jerarcas, que le impidieron llegar a Obispo
-como el santo pamplonés-, quedándose en Canónigo… depuesto.
Como apologeta,
líder de la fidelidad al dogma, enamorado de Jesucristo, su Iglesia y la Virgen
del Pilar, amando la verdad y la justicia.
Y es que la
Verdad es Una (en pura filosofía aristotélica) tiene que ser Buena y Bella (en
pura filosofía escolástica).
Don José
Ignacio atacó los desvaríos doctrinales ante las tibiezas disciplinarias y las
complicidades por comisión u omisión, contra los males que hoy nos denigran
como sociedad supuestamente perfecta, en la que nunca con tantos medios, ha
demostrado ser tan inútil.
Como apologeta, su muro doctrinal fue la realización de las Jornadas para la Reconquista de la Unidad Católica de España, impulsoras del combate ideológico contra los enemigos de Dios, de las Patrias y en concreto de España; ya iniciadas en mayo de 1989, en memoria del III Concilio de Toledo del 8 de mayo del 589, que forjó la catolicidad española, tras la consabida unión de la comunidad hispano-romana con la hispania visigótica, bajo la conversión de Recadero, abjurando de su arrianismo.
Lo esencial de
estas Jornadas se puede resumir en la relevancia del amor a Dios sobre todas
las cosas, base de todo otro mandamiento. Debatir posibles temas que aclaren la
pureza de la doctrina católica y aplicación de esa doctrina tradicional e
inmarcesible a los tiempos actuales, con plena fidelidad. Hasta la fecha, se
han celebrado ya XXXV ediciones.
Don José Ignacio estuvo devorado por “el celo de la casa del Señor”, en estos revueltos tiempos en que el dogma católico, como todo dogma, molesta, se relativiza, se discute o se niega teórica o prácticamente, volatilizando las convicciones más fundamentales del ser humano, llamado nada menos que a la trascendencia de lo eterno, como hijo adoptivo del Padre, que nos invita a la religiosidad constante de nuestra unión con Él, en el trato confiado de hijos leales y agradecidos a las gratuidades, dones y misericordias amorosas de quien es principio y fin de todo lo creado y objeto del primero de todos los amores imaginables entre las sabias jerarquías existentes.
Tuvo el carisma
providencial para la defensa del bien luminoso, fortaleciente, esperanzador y
glorificante de la Iglesia, la única que merece el título absoluto de religión
(en singular), pues el plural (religiones), solo son credos filosóficos o
mitológicos de la imaginación humana, ignorante de la revelación divina y por
ello, falsas religiones, apostasías, intentos incluso bien intencionados de
cumplir con esos deberes intuitivamente naturales de conectar con ese deber
soberano, que el hambre espiritual del humano supone como existente.
Me falta
comentar tanto sobre este discípulo eximio de Cristo, que le dedicaré otro
artículo más personalmente emotivo y doctrinal en su semblanza ejemplarizante.
Don José
Ignacio fue el varón prudente que “edificó su casa sobre roca”, y nos contagia
con su don de la sabiduría, seguida del entendimiento que lleva al buen consejo,
a la ciencia del santo temor de Dios en la piedad unitiva con la
bienaventuranza de lo eterno, porque lo verdadero es eternamente nuevo.
¡“Réquiem
eternam, dona ei domine, et lux perpetua luceat ei”!
Jesús Calvo
Pérez
Párroco de
Villamuñio, León
Himno a piano y voz de "Unión Seglar de San Francisco Javier". Maestro Turrillas.
El original se conserva en la secretaría de dicha Unión Seglar.
El actual secretario lo escuchó cantar a don José Ignacio y el grupo que le acompañaba en Unión Seglar durante sus reuniones.
SP' 17-XI-1990
El secretario
Rvdo. e Ilmo. Don José Ignacio Dallo Larequi
Festividad de Nuestra Sra. del Pilar. Día de la Hispanidad
Agenda Florencio Jardiel Dobato Himno a la Virgen del Pilar "Virgen Santa, Madre mía, luz hermosa, claro día que la tierra aragonesa te...

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