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sábado, noviembre 01, 2025

Curiosidades: genealogía del Rvdo. P. Dallo Larequi

Curiosidades: genealogía del Rvdo. P. Dallo Larequi

Curiosidades

El pasado 23 de julio han terminado de celebrarse las nueve misas gregorianas por el eterno descanso del alma de don José Ignacio Dallo, sacerdote, en la parroquia de San Saturnino. Damos las gracias a todos los que habéis asistido con una profunda piedad. 

Ahora podemos mirar hacia atrás, y mostrar la genealogía que apareció en la Unión Seglar entre unos papeles de don José Ignacio. Suponemos que la genealogía es buena, pues él era muy cuidadoso. Este detalle alegrará a nuestros amigos. 


J.F.G.

 



Buen samaritano y pastor, don José Ignacio Dallo

Agradecimiento

Gozamos por tener entre nosotros a aquel buen samaritano que se encontró con unos catequistas y fieles vapuleados en su conciencia católica por el engaño público de las absoluciones colectivas. Entender cómo las falsas absoluciones amenazaban como la peste, exige retrotraerse en el tiempo, siempre con verdad y respeto. Hoy nuestro marco parece diferente, aunque los males en ciertos lugares se han radicalizado. ¿Qué haríamos si tales “absoluciones” u otros graves errores surgieran de nuevo entre nosotros?

Ocurrió cuando en 1979, hace casi medio siglo, el Sr. arzobispo de Pamplona, Mons. Cirarda, tuvo un gravísimo problema con las absoluciones colectivas en la parroquia de Santiago Apóstol (Chantrea). La versión que éste da sobre lo ocurrido en sus Memorias (2011), queda refutada con todo detalle por don José Ignacio Dallo Larequi como testigo en el quincenal católico navarro “Siempre P’alante”, también por su reciente testimonio oral, por otras firmas,  y por el artículo de José Luis Díez Jiménez: “Un sacerdote mártir por defender el Sacramento de la Penitencia” (El  Español digital, Infovaticana, Tradición Viva 15/05/2021). En “El Pensamiento Navarro” aparecieron estos y otros aspectos.

Don José Ignacio fue buen pastor cuando repetía las orientaciones pontificias -doctrina y praxis universal- sobre la confesión y absolución individual. También conocía la ruina del seminario de Pamplona y de las vocaciones sacerdotales, la crisis teológica, y la politización de parte del clero navarro. Los autotitulados “progresistas” de la Asamblea Conjunta en 1971, y los de la “acción profética”, presionaban con el viejo modernismo religioso, sumando a él la “teología de la Liberación”.  

Don José Ignacio, brillantísimo en sus estudios, fue el nº 1 en las oposiciones a Catedrático de Instituto en toda España, y recibió el Premio Nacional. Estaba siempre al día, en contacto con sus alumnos y familias del Instituto público Ximénez de Rada del que era catedrático de Lengua y Literatura, y con una variedad de compañeros de claustro. Con todos se llevaba estupendamente, y era muy querido. No se encerró en su torre de marfil, ni necesitó protagonismo. Su carrera docente llegó al cenit. Su cátedra también servía para evangelizar, que la literatura da mucho de sí. Estuvo siempre al día, como lo muestra su enorme archivo de hemeroteca y correspondencia. No fue un lobo solitario. Había ayudado al párroco de San Francisco Javier don José Manuel Pascual Hermoso de Mendoza, a la vez que ejercía de catedrático. Sobre todo fue un sacerdote de a pie en la arena pastoral, que pudo ejercer como diremos con libertad.  

¿Cómo actuó nuestro buen samaritano ante las absoluciones colectivas, problema público eclesial? Lo público interpelaba a todos: él no miró a otro lado ni permaneció ocioso. Sirvió a los fieles, a petición de los tres catequistas implicados de la parroquia de Santiago de Pamplona (Chantrea), y el buen sacerdote García Navarlaz. Estos tenían un nivel muy alto, leían L’Osservatore Romano, y conocían las indicaciones de la Iglesia sobre la confesión sacramental y la situación pastoral. Advertido de lo que estaba ocurriendo y podía ocurrir, y lejos de purismos paralizadores, don José Ignacio tenía que enterarse de primera mano y no podía dejarles solos. Superó la comodidad. Su celo pastoral respondió a la llamada, que le llevó a dicha parroquia, aunque ello conllevase la necesidad de recordar la buena doctrina y praxis. Estuvo donde y cuando se desarrollaron los hechos, aunque de forma diferente a como dicen las Memorias de Mons. Cirarda. Fue a modo del buen samaritano que pasaba por ahí. Lo más triste fue ser testigo del error magisterial -sólo lo diré una vez- del Sr. Obispo delante de los fieles parroquianos, apoyando las “absoluciones colectivas” del Sr. párroco. Esto es clave, pues si uno se encuentra en medio del encierro de Pamplona, es imposible no tomar posición y estar pasivo. No se escondió, no se escudó en una supuesta falta de jurisdicción. Con fortaleza cristiana, presencia de ánimo, y libertad, informó del yerro al interesado –no como éste dice-, quien actuó desabrida y autoritariamente. Como testigo, sin dejar pasar el momento clave, el Rvdo. P. Dallo se acogió a la verdad, como agente superó el miedo escénico y sufrió el poder del báculo del pastor que le amenazó con la suspensión a divinis, y no confundió la obediencia con lo que no es, ni la prudencia –de la carne- con el “no te metas”, el “qué va contigo”, “no es tu caso”, “doctores tiene la Santa Iglesia”.

A nadie más le fue dado hacer lo que Don José Ignacio hizo. Algunos quizás porque no estaban insertos plenamente en la vida diocesana, tenían sus propias obediencias, necesitaban protegerse a sí mismos, y el “no estamos para eso”. Otros no se arriesgaron a sufrir bullying, a estancar su futuro, a perder destino y salario… que primero hay que vivir. Él superó la comodidad, el cálculo de amistades, el “dejar hacer”, el “no te señales”, el mantener los encargos y prestigios eclesiales, y cuidar el propio cursus honorum. Mientras otros celebraban elevados Congresos eclesiológicos de qué hacer ante casos así, no ayudaron al hermano en apuros. Fue la única persona libre de veras de su entorno por ser catedrático con sueldo del Estado y no tener intermediarios entre el Sr. Obispo y él.

Estuvo donde le reclamaron unos fieles, por celo hacia la verdad y bien de las almas. Yendo sencillamente al lugar de los hechos y actuar con mesura en el “ahora es el momento”, sin ser un mero funcionario, fue un adelantado ante el penoso tema de la arbitrariedad y autoritarismo vivido en la Iglesia, que comenzó en “provincias” antes de hacerse universal durante los últimos doce años.

Las voces proféticas callaron porque no iban en la dirección de nuestro perseguido. ¡Qué diferencia su caso con el trato que recibían Equiza, Lezáun, Floristán… que decían barbaridades, o ciertos párrocos…!.  Fiel, en la fidelidad estuvo su felicidad -y sus muchos amigos-, y ésta le alimentó cuando veía con dolor quiénes fallaban. Ahora, ante la grandeza absoluta de Dios y desde la soledad absoluta del hombre, nos anonadamos y sobrecogemos, y nos preguntamos: ¿qué he hecho y he sabido perder, Señor, para ganarte a Ti? ¡Perdónanos, Señor!

José Fermín Garralda 

Este artículo fue publicado en "Siempre P'alante" nº 43 (1-VII-2025), pocos días antes del fallecimiento del Rvdo. don José Ignacio Dallo. 

 



El P. Dallo en el ánima de Carmelo López-Arias

Obituario 


Carmelo López-Arias: "El padre Dallo, un entusiasta de la causa de Dios" en Religión en Libertad:

https://www.religionenlibertad.com/opinion/250711/padre-dallo_113083.html

La Redacción



Entierro y funeral del Rvdo. don José Ignacio Dallo

Rvdo. don José Ignacio Dallo Larequi


Los amigos del Movimiento Católico Español han publicado, con profusión de imágenes, la noticia del entierro y funeral de don José Ignacio Dallo Larequi, fallecido a los 90 años en Pamplona. Nos remitimos a su publicación:

https://mceaje.blogspot.com/2025/07/entierro-y-funeral-del-padre-dallo.html#more 

Muchas gracias, José Luis Corral.

El entierro fue en el panteón familiar del Campo Santo de San José (Berichitos), Pamplona. El funeral se celebró con ocho concelebrantes en la parroquia de San Francisco Javier, en la que don José Ignacio fue coadjutor durante muchos años, a la vez que era catedrático del Instituto Ximénez de Rada. Allí también era catedrático de latín don Joaquín Vitriáin, capellán de la Hermandad del Via Crucis de Montejurra.


Asistieron familiares, antiguos amigos (Díaz, Beperet, Amigó...) , y representantes de quienes le siguieron tratando asiduamente hasta el final de sus días. Hubo ausencias destacadas por dificultades de desplazamiento desde el extranjero y de otros muchos lugares debido al mes de estío.

El Novenario de Misas es en la parroquia de San Saturnino de Pamplona, a las 19:00 horas, de 15 al 23 de julio.

Sabemos que sacerdotes amigos han ofrecido la Santa Misa por el eterno descanso del finado en diversos lugares de España. 

La Redacción



Persecución religiosa en Pamplona el 5 de julio

Persecución

Hemos recibido de Abogados cristianos la triste noticia que reproducimos parcialmente abajo, ocurrida cuando muchos pamploneses estábamos fuera de la ciudad. No reproducimos la imagen por el asco que nos da. 

Se ha confundido la libertad de expresión con la ofensa directa a Dios sobre todo, pero también con la ofensa a los cristianos, que deben defender el honor de Aquel -el Cristo crucificado- y de su propia Madre. 

Cuando se cacarea mucho la palabra libertad, es porque no existe ni se quiere que realmente exista: es la libertad del mal contra el bien. Hoy, estos liberticidas vomitan lo peor del Infierno, conforme al signo de los tiempos.

En éste caso, estaríamos en un caso de legítima defensa, que inicialmente pasa por los tribunales. ¿Los católicos de Pamplona, entre ellos la Hermandad de la Pasión, ha hecho algo al respecto?

Con esto que vemos y sufrimos, ¿no se entiende muy bien la realidad de la persecución religiosa de 1936? Por entonces, la persecución iba unida en buena medida a la dictadura de la Secta y del llamado proletariado, es decir, de los partidos afines a Stalin como el PSOE, el PC etc. 

José Fermín Garralda

Es increíble:

​
Abogados Cristianos denuncia a la  organización animalista que recrea el descendimiento de Cristo en un acto de crítica a la tauromaquia.​

El pasado 5 de julio tuvo lugar en Pamplona un polémico acto de protesta contra los tradicionales encierros que se celebran en San Fermín.

Este acto, organizado por la asociación animalista Animanaturalis, se realizó en plena calle ante la atenta mirada de los curiosos que pasaban, e incluso, de algún valiente que se atrevió a increpar la irreverencia de los activistas

 



Rvdo. e Ilmo. Don José Ignacio Dallo Larequi

Festividad de Nuestra Sra. del Pilar. Día de la Hispanidad

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